Gen Z: Antes se salía de fiesta, ahora se sale a correr
Durante mucho tiempo gran parte de la vida social estuvo asociada a la noche. Quienes querían conocer gente nueva o salir con sus amistades solían buscar una fiesta, un bar, un concierto o el antro de moda. Así empezaban muchas de las mejores historias. Ahora las cosas son diferentes.
Cada vez más jóvenes organizan sus horarios, fines de semana e incluso sus círculos sociales alrededor de actividades que ocurren temprano. Cafeterías llenas desde que abren, grupos que recorren parques y avenidas antes de las ocho de la mañana, carreras que reúnen a miles de participantes y comunidades que encuentran en el deporte una nueva forma de convivencia. El running ha dejado de ser únicamente una actividad física para convertirse también en una forma de socialización y estilo de vida urbana.
Con apenas 25 años, Daniel Cavazos dirige uno de los crews de running con mayor crecimiento en Monterrey, Nuevo León, y ha sido testigo de una transformación que va mucho más allá del deporte. “La gente ya se estaba cansando de pura fiesta y ahora es una excusa más para conocer gente”, explica.
Esto rompe con la idea de que el running siempre es una práctica individual. Para muchas personas, especialmente entre las generaciones más jóvenes, correr ya no necesariamente empieza con el objetivo de mejorar tiempos o preparar una carrera, sino con la búsqueda de una comunidad. “Hay muchas veces que la gente no viene a los eventos que organizamos para correr. Viene a conocer a más gente y al final acaban empapándose con el running y terminan corriendo”, cuenta. “En lugar de correr y conocer gente, primero conocen gente y luego ya corren”.
El fenómeno también está modificando la manera en que se viven las ciudades. Los espacios públicos adquieren nuevos usos y horarios. Aparecen recorridos grupales, encuentros matutinos, carreras temáticas y comunidades que convierten el ejercicio en una experiencia compartida. “Hay más movimiento por la mañana: más música, gente, energía”, continúa Daniel. Lo que antes parecía reservado para unas cuantas personas hoy forma parte de la rutina de miles.
Con el tiempo también empieza a formarse un sentido de pertenencia a una cultura propia. Los entrenamientos determinan horarios, los fines de semana se organizan alrededor de las carreras y las conversaciones giran en torno a nuevas rutas, tiempos, equipaciones, tenis o próximos viajes para correr. Las redes sociales han contribuido a acelerar este fenómeno. Publicar un entrenamiento en aplicaciones como la de adidas Running, compartir un nuevo outfit o subir la fotografía del café después de correr forman parte de ciertos códigos que hoy comparten miles de apasionados del running, una disciplina que genera nuevas formas de relacionarse con uno mismo y con los demás.
Pero también aparecen nuevos objetivos. Lo que empieza como una forma de conocer gente o mantenerse activo suele transformarse en el deseo de correr más lejos, participar en una carrera o preparar una distancia que antes parecía imposible. “Todo es progresivo. El cuerpo necesita adaptarse progresivamente”, subraya Daniel.
En ese sentido, seriales como los adidas Splits organizado por HubSports se han convertido en una de las puertas de entrada para miles de personas que han decidido probar las carreras y que, poco a poco, descubren que son capaces de llegar más lejos de lo que imaginaban.
Como cuentan con distintas distancias y fechas en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, permiten construir objetivos de manera gradual, compartir el proceso con personas que atraviesan retos similares y encontrar nuevas razones para viajar, entrenar y participar en todas las actividades matutinas que forman parte de la vida social de esta nueva generación. Más que participar en distintas carreras, se trata de formar parte de una comunidad y conocer gente a través de una experiencia compartida de transformación personal.
Las amistades importan, la comunidad importa, pero también importa descubrir capacidades que antes parecían lejanas. Daniel lo observa constantemente en quienes empiezan. Personas que llegan por curiosidad, acompañando a alguien o simplemente por probar algo nuevo y que terminan consiguiendo metas que nunca habían imaginado. “Lo es todo. Amplías tus límites, tu seguridad, tu capacidad de ver que si puedes completar algo que pensabas casi imposible, ¿qué más puedes hacer?”, reflexiona.
Por eso este fenómeno sigue creciendo. Lo que empieza como una forma de conocer gente termina convirtiéndose en una oportunidad para descubrir de qué somos capaces cuando avanzamos paso a paso.
Bernardo Gamboa Sánchez